El artículo del señor Mauricio Rubio del Diario El Espectador es patriarcal, irrespetuoso e irresponsable. En un país donde no se le ha brindado a los padres y madres, ni docentes ni a la población en general la posibilidad de ver la diversidad sexual por fuera del espectro del prejuicio, es injusto imputar culpas a padres que efectivamente si comprendieron la diversidad sexual de su hijo.
Llevamos en nuestra organización de padres y madres de personas LGBT más de ocho años trabajando para que ellos puedan entender, vivir sin dolor y apoyar a sus hijos e hijas diversos librándolos de los prejuicios que crean culpa, violencia, miedo y maltrato.
Los padres y madres no saben qué hacer, no saben cómo responder a un hecho como la diversidad sexual de sus hijos, para el que no se les educo ni se les preparo. A pesar de ello son cada vez más los que optan por apoyar a sus hijos, pero algo que la mayoría de gente desconoce, es que quienes tomamos esta opción, también somos víctimas de la homofobia y del prejuicio, y claro existen nefastos casos de persecución al interior de la familia, pero este, no es ese caso de Sergio Urrego.
Sergio vivió la comprensión y el apoyo de su circulo familiar, pero como la mayoría de los padres colombianos, debieron sacrificar mucho tiempo en familia para brindarle oportunidades que solo teniendo dos o tres empleos se pueden brindar.
El columnista Mauricio Rubio enarbola el típico discurso patriarcal donde la mujer que sale del hogar es la culpable de todos los males de la sociedad, en este caso Alba Reyes. Se olvida que esta sociedad no le brinda ni el apoyo ni el acompañamiento a estas mujeres que no solo trabajan por ellas mismas, sino por sus hijos, sus padres y para mantener un nivel de vida que brinde oportunidades y aseguren un futuro, a esto debemos sumarle en el caso de Alba y en otros muchos casos el tener que enfrentar sin acompañamiento la persecución por tener un hijo o hija diverso.
Se nota que el columnista nunca ha tenido que lidiar con las mil y una obligaciones con las que las mujeres hoy en día lidiamos, con las dificultades que en el espacio laboral y personal enfrentamos. Muchas mujeres debemos separarnos de nuestros hijos y trabajar en otras ciudades. En Colombia, pocas mujeres trabajamos en lo que queremos sino que, la mayoría trabajamos donde nos toca, y donde sedan las escasas oportunidades que para las mujeres existen en este país.
Hace rato las mujeres no vivimos nuestros días dedicadas tan solo a la crianza y a las labores del hogar, pero aún se nos culpabiliza cuando algo malo les sucede a nuestros hijos.
Muchas de nosotras por darle un futuro a nuestros hijos hemos tenido que tomar dos o tres empleos, trabajar fuera de la ciudad, negarnos la posibilidad de verles todos los días o conformarnos con darles un beso cuando llegamos en la noche y ya están dormidos, eso usted lo desconoce, por supuesto pero es la realidad de la mayoría de las mujeres colombianas.
En ocho años de trabajo en el Grupo de padres, madres y familiares de personas LGBT jamás habíamos conocido una mujer tan decidida a convertir su dolor y su tristeza en herramienta de transformación social, el activismo de Alba ha traído esperanza a muchas madres y padres que ahora ven que apoyar a sus hijos en estos casos es posible, importante y necesario.
La lucha de Alba Reyes ahora más que nunca es necesaria, la valentía con la que ha llevado su historia y buscado justicia salvara muchas vidas. Gracias Alba por convertir tu dolor en esperanza.
Cristina Rojas Tello
Coordinadora
Grupo de padres, madres y familiares de personas LGBT
familiasdiversascolombia@gmail.com

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